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Testimonio de Angelines

 

Nací en el seno de una familia católica que conservaba cierto respeto al Señor y a las cosas del Señor, pero no era practicante.

Durante mi juventud, me separé del Señor ya que no era capaz de cumplir con los mandamientos y sentía que, de esta manera, Dios no me quería. Cuando comencé a salir con el que hoy es mi marido volví a "ir a misa", puesto que él iba cada domingo. Con el tiempo, comencé a pensar que, si Dios existía y "siendo Dios", esto debía de notarse en la vida, debía de sentirse.

Un día hace 17 años, el padre de una gran amiga tras conocer mis inquietudes, me invitó a un Seminario de Iniciación de RCC (Renovación Carismática Católica) y, ya desde el primer día, mi vida se vio trasformada; conocí al verdadero Dios cercano que es amor y que renueva la vida.

El día de la Efusión del Espíritu, (un día que se reza de manera especial por los que están haciendo el Seminario) fue el colofón de una semana en la que cada día comprendía y vivía aspectos nuevos y maravillosos del Amor de Dios, su Plan de Salvación y su Señorío. Desde entonces, asisto a un Grupo de oración.

Hace casi 12 años, nos enviaron a 2-3 personas de cada Grupo a recibir un "Curso de Evangelización" y resultó ser de la Escuela San Andrés. Este curso me abrió los ojos y me hizo ver la necesidad y la urgencia de la Evangelización; ese mandato que Cristo nos hace a todos los cristianos: "Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio" (Mc 16, 15) .

A los pocos días, una noche sentí que el Señor me llamaba; me levanté y abrí la Palabra de Dios, el Señor me decía, entre otras cosas: "¿Y a quién enviaré? Heme aquí yo iré Señor" (Is, 6,1-8). Esa fue mi respuesta hasta hoy, que sigo evangelizando desde la Escuela San Andrés-Virgen del Pilar, con el Carisma de Predicación que el Señor me ha regalado.