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Testimonio de Asun

 

A pesar de haber nacido en una familia católica y haberme educado y formado en un colegio religioso (MM. Escolapias), mi verdadero encuentro con Jesús fue en un seminario de iniciación a la vida en el Espíritu Santo en 1988; en la oración que se hace casi al finalizar esta experiencia y que se llama “efusión del Espíritu o bautismo en el Espíritu Santo” fue donde descubrí a un Dios cercano, AMOR, misericordioso, que ha dado la vida por mí y me acepta tal y como soy.

El Señor me regaló el don de lágrimas, precioso don que me llenó de paz, que aún, hoy por hoy y después de tantos años, de vez en cuando aflora en mí especialmente en algunos momentos.

Este descubrimiento y vivencia me mueve a alabarle constantemente, tanto en privado como cuando estoy en comunidad.

En Nov. de 1997 sentí la llamada a la evangelización a través de un camino concreto: vinieron 2 hermanos evangelizadores, de la Escuela San Andrés de México, a darnos un curso formativo, como resultado nació la escuela de evangelización San Andrés-Virgen del Pilar a la que pertenezco y en la que sirvo a la Iglesia y al mundo, sobretodo orando e intercediendo, aunque son diversas las tareas que desempeño dentro de la Escuela (como acogida, colorear los dibujos y carteles de los cursos…)

Respecto a lo que vivo en la Escuela, os diré que hay una gran unión entre nosotros y muchísimo cariño. Juntos hemos tenido momentos de gran dificultad; hemos perdido 2 hermanos que ya están en la casa del Padre intercediendo por nosotros, también otra hermana se trasladó de ciudad por trabajo y, así, otras muchas circunstancias que hemos podido superar gracias a que el Señor siempre ha estado con nosotros, en todo momento, y hemos experimentado su PRESENCIA VIVA en y entre nosotros.

¡Gloria al Señor!