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Testimonio de José Mari

 

Nacido en familia cristiana, siempre fui católico practicante, perteneciendo a congregaciones marianas, infantico, y caballero de la Virgen del Pilar.

Me casé y tuve 4 hijos.

En 1985 fuimos toda la familia a un lugar de peregrinación mariano, donde sentí profundamente la presencia de la Virgen María, que cambió mi vida radicalmente.

El primer impulso fue crear un cenáculo de oración. Lo formamos toda la familia y se incorporaron bastantes jóvenes. Ante el crecimiento de este cenáculo inicial, sentimos la llamada a formar una comunidad de vida, similar a las primeras comunidades cristianas; y fue aprobada por el arzobispo de la diócesis de aquel momento.

En 1995 falleció mi esposa Ana durante una peregrinación mariana que hicimos a Murcia, quedé muy afectado. Poco tiempo después, mi hermana Asun (que también está en la escuela) me invitó a un retiro de la Renovación Carismática Católica, donde fui sanado milagrosamente de alma, ya que estaba derrumbado y de cuerpo, pues tenía desde hacía 3 años un riñón necrosado.

En el año 2000 fui a Roma a ganar el jubileo y allí recibí la llamada al sacerdocio.

Estudié la carrera sacerdotal y fui enviado a un pueblo llamado Fuentes de Ebro a realizar la etapa pastoral.

Pero definitivamente, el Señor tenía otros planes para mi; en 2008 contraje matrimonio en segundas nupcias.

En la actualidad todo lo aprendido en teología, en mis experiencias vitales y espirituales lo estoy poniendo a disposición de la Escuela a la que pertenezco desde sus comienzos; sobre todo en los ministerios de Liturgia y Predicación.